Sabermetría

RE24: por qué no todos los hits valen lo mismo

Casi nadie la menciona, pero la tabla RE24 es una de las herramientas más usadas de la sabermetría moderna: mide, en carreras, cuánto suma o resta cada jugada según quién esté en base y cuántos outs haya.

Por Alberto Perdomo · 7 Ago 2026 · 11 min de lectura

Pregúntele a cualquier fanático cuánto valió un sencillo y le dirá que depende: no es lo mismo pegarlo con las bases vacías que con la casa llena en el noveno. Todos lo intuimos. Lo que casi nadie sabe es que ese "depende" tiene número, y que ese número lleva décadas guiando decisiones en los dugouts de las Mayores. Se llama RE24, y una vez que uno lo entiende, ya no ve un turno al bate de la misma manera.

RE24 significa Run Expectancy —expectativa de carreras— para los 24 estados de base y out. La idea de fondo es sencilla: en cualquier momento de una entrada, la ofensiva tiene una expectativa de carreras, un promedio de cuántas anotará de ahí hasta el tercer out. Esa expectativa cambia con dos cosas: dónde están los corredores y cuántos outs hay. Como existen ocho combinaciones posibles de corredores (desde bases vacías hasta bases llenas) y tres cantidades de outs (0, 1 y 2), salen ocho por tres: veinticuatro escenarios. De ahí el 24.

Lo mejor es que estos números no son números inventados: salen de procesar lo que de verdad pasó en el terreno. Esta es la matriz de las Grandes Ligas entre 2023 y 2025, construida a partir de 578,952 eventos de juego:

Fuente: SaberTables · Grandes Ligas 2023-2025 · 578,952 eventos
Corredores0 outs1 out2 outs
Bases vacías0.5030.2690.102
Corredor en 1B0.9020.5330.234
Corredor en 2B1.1590.6900.327
Corredor en 3B1.3940.9640.355
Corredores en 1B y 2B1.5330.9530.466
Corredores en 1B y 3B1.8661.2150.506
Corredores en 2B y 3B1.9831.4000.569
Bases llenas2.3731.6240.794

No se deje intimidar por los decimales: la tabla es mucho más sencilla de lo que aparenta. Cada casilla dice una sola cosa: el promedio de carreras que se anotaron, en la vida real, a partir de ese estado y hasta que terminó la entrada. Léala como un termómetro. El escenario más frío del béisbol es bases vacías con dos outs: desde ahí, en promedio, se anotan apenas 0.102 carreras, poco más de una décima. El más caliente es bases llenas sin outs, con 2.373 carreras. Entre esos dos extremos hay 2.271 carreras de distancia, y todo el juego ofensivo transcurre en ese rango.

La cuenta que hace la magia

El RE24 de una jugada se calcula con simple aritmética que cualquiera puede hacer con la tabla en la mano: se toma la expectativa del estado en que quedó la entrada después de la jugada, se le resta la expectativa que había antes, y se le suman las carreras que anotaron en la jugada. Al lanzador se le anota lo mismo con el signo cambiado, porque lo que gana el bateador lo pierde el que está en la lomita

Un ejemplo: Jorge Polanco está en segunda con dos outs y Aaron Nola en la lomita; la entrada vale 0.327 en ese instante. Le toca el turno a Juan Soto, que dispara un sencillo: Polanco cruza el plato y Soto se queda en primera. El nuevo estado —corredor en 1B con dos outs— vale 0.234, y anotó una carrera. La cuenta: 0.234 menos 0.327, más 1, igual a +0.907. Esos +0.907 son el run value de la jugada: el sencillo de Soto rindió 0.907 carreras más de lo que, en promedio, produce esa situación. Y se anota en espejo —+0.907 para Soto y −0.907 para Nola, el lanzador que lo permitió.

Otro ejemplo, ahora en contra: hay un corredor en primera con un out, y la entrada vale 0.533. El bateador rueda un roletazo y el cuadro completa el doble play para cerrar la entrada. Con el tercer out la expectativa de carreras se va a cero: no queda nada por anotar. La cuenta: 0 menos 0.533, más 0, igual a −0.533 que se le atribuye al bateador. Ese doble play le costó a su equipo más de media carrera, y ese run value negativo se le acredita en positivo al lanzador que lo indujo.

Por qué el contexto lo cambia todo

Aquí está lo que separa al RE24 de estadísticas como el AVG, el OBP o el SLG, que miden el bateo en el vacío, sin importar la situación. Para estas métricas, un hit es un hit: un sencillo con las bases llenas suma exactamente lo mismo que uno con el estadio vacío. Y un out es un out: batear para doble matanza con las bases llenas cuenta igual que fallar con las bases vacías. El RE24, en cambio, premia o castiga según el momento, y por eso capta lo que esos otros números dejan fuera.

Tome el mismo batazo —un doble— en dos escenarios. Con las bases vacías y nadie out, la entrada sube de 0.503 a 1.159: un aporte de +0.656. Pero ese mismo doble con las bases llenas y sin outs, empujando dos carreras y dejando corredores en segunda y tercera, lleva la cuenta de 2.373 a 1.983 más las dos que cruzaron: +1.610. Idéntico contacto, más del doble de valor. El contexto no es adorno; es la mitad de la historia.

Lo que le enseña a un dirigente

El RE24 también desnuda jugadas que la tradición aplaude. El sagrado toque de sacrificio es el mejor ejemplo. Con un corredor en primera y cero outs la entrada vale 0.902; si el toque lo adelanta a segunda a cambio de un out, cae a 0.690. La resta da −0.212: el "sacrificio" regaló más de dos décimas de carrera. Uno entrega un out, que es el recurso más escaso del juego, y a cambio recibe menos de lo que tenía. Por eso mismo el toque ha ido cayendo en desuso: cuando los números dejaron en evidencia que casi siempre le resta a la ofensiva, los dirigentes dejaron de mandarlo por costumbre.

Eso no lo entierra del todo. La tabla RE24 mide el promedio de carreras que produce una situación, no la probabilidad de anotar una sola, y hay noches en que una carrera es lo único que importa: un juego empatado en el noveno, un corredor a un sencillo de decidirlo. Ahí el toque conserva su espacio. Pero conviene tenerlo claro: es una herramienta que sacrifica carreras totales a cambio de mejorar la oportunidad de conseguir esa única carrera. No sale gratis, y el RE24 pone el precio a la vista.

El robo cuenta una historia de riesgo. Un corredor que se roba la segunda con un out sube la expectativa de 0.533 a 0.690, un empujón de +0.157. Pero si lo agarran, la entrada se desploma a 0.102 con dos outs: un descalabro de −0.431. La matemática es clara: como el fracaso cuesta casi el triple de lo que rinde el éxito, robar solo conviene con un porcentaje de éxito bien alto.

El mismo tipo de cuenta explica por qué el switch hitter, antes tan cotizado, va en retirada. El bateo ambidiestro existe para asegurar siempre la ventaja del platoon: pararse del lado contrario al que lanza el pitcher. Esa ventaja es real, pero pequeña. Con los datos de 2023-2025, llegar al plato con el platoon a favor le suma a la ofensiva apenas +0.008 carreras por turno, mientras batear del mismo lado del lanzador resta −0.010; entre tener la ventaja y no tenerla median unas 0.018 carreras por aparición. Y ni siquiera se reparte parejo: un zurdo frente a un derecho gana +0.012, pero un derecho frente a un zurdo apenas +0.003. Para las oficinas que arman los rosters la cuenta cambió: en la era del launch angle, pulir un solo swing de poder rinde más que repartir el trabajo en dos para asegurar un margen tan fino. Por eso el bateador de un solo lado, pero contundente, le viene ganando el puesto al ambidiestro.

Estos números no son eternos, pero en la última década se han mantenido notablemente estables. El contraste de fondo aparece al mirar más atrás, al béisbol de contacto de los años ochenta. Frente a la matriz de 1985-1990, hoy se produce más en 22 de las 24 situaciones. Los picos están con hombres en base: la mayor subida aparece con corredores en primera y segunda y dos outs (+7.8%), seguida de cerca por la de corredores en primera y tercera sin outs (+7.1%). En el extremo opuesto quedan las dos únicas casillas que hoy rinden menos, y ambas cargan dos outs con un corredor en tercera esperando el batazo que lo traiga: con corredores en segunda y tercera baja un 5.7%, y con el corredor solo en tercera, un 5.3%. El béisbol de hoy, que se apoya en levantar la pelota y en optimizar el launch angle, exprime más de casi cada rincón del diamante que el de toque y bola al suelo de aquella época; solo con dos outs y la carrera parada en tercera el mucho ponche moderno deja sobre la mesa lo que el contacto de los ochenta sí recogía.

No solo para el bateo

Donde el RE24 brilla con luz propia es en el bullpen. La efectividad tradicional no distingue entre el relevista que entra con las bases limpias y el que hereda la casa llena y apaga el incendio. Míralo con números: un bombero entra con las bases llenas y nadie out —un estado que vale 2.373 carreras esperadas— y retira los tres outs sin que anote nadie. La entrada se cierra en cero, y esa caída de 2.373 a 0 sin permitir carreras es un crédito de +2.373 para él: en una sola salida borró más de dos carreras que el rival ya tenía casi cobradas. Su efectividad, mientras tanto, marca un engañoso 0.00, que no cuenta nada de la hazaña. Y si le hubieran anotado, esas carreras cargarían al abridor que dejó los corredores en base —son heredadas—, no a él. El RE24 es el que le pone a cada quien lo suyo.

Sumado a lo largo de una temporada, el RE24 se convierte en una tarjeta de presentación, y más completa que el clásico conteo de remolcadas. Para dimensionarlo: en 2004, Barry Bonds acumuló 128.832 carreras de RE24 y remolcó apenas 101. Ese contraste marca el punto ciego del RBI: la carrera remolcada premia solo el golpe final —el que manda al corredor al plato— y no anota nada cuando el bateador, sin empujar, adelanta al corredor a un estado desde donde es más fácil anotar, de primera a segunda o de segunda a tercera. Ese avance suma carreras esperadas, y el RE24 sí lo recoge.

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La matriz que alimenta a otras métricas

El valor del RE24 no termina en sí mismo. Su cimiento —la matriz de expectativa de carreras de los 24 estados— es el mismo del que beben varias de las estadísticas más usadas de la sabermetría. Más que un insumo directo de esas métricas, el RE24 comparte con ellas ese origen común: la pregunta de cuántas carreras vale cada situación y cada cambio de estado. De esa raíz salen, entre otras:

  • Linear Weights (pesos lineales): asignan un valor numérico exacto a cada evento ofensivo —sencillo, doble, boleto, jonrón— según cuánto mueve la expectativa de carreras.
  • wOBA (Weighted On-Base Average): usa esos pesos lineales para ponderar el valor real de cada forma de embasarse, en lugar de tratarlas todas por igual.
  • wRAA (Weighted Runs Above Average): mide cuántas carreras por encima o por debajo del promedio aporta un bateador a partir de esos valores acumulados.
  • wRC y wRC+ (Weighted Runs Created): parten del wRAA para estimar el total de carreras creadas por un jugador, ajustadas al parque y al entorno de la liga.
  • REW (Run Expectancy Wins): traduce el RE24 acumulado de carreras a victorias, dividiéndolo por el factor de carreras por triunfo.

Conclusión

Entender la matriz RE24 es entender el ladrillo con que está construida buena parte de la sabermetría moderna.

El RE24 no reemplaza al ojo del fanático; lo afina. Le da lenguaje a esa corazonada de que el ponche con la casa llena dolió más que uno con dos outs y nadie en base. La próxima vez que un dominicano dispare un doble en el momento justo, usted ya sabe: en algún servidor, un número silencioso acaba de anotar cuánto valió de verdad.

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Todas las tablas de este artículo salieron de SaberTables (sabertables.com), donde se arman matrices de expectativa de carreras con datos reales de Retrosheet y Statcast desde 1910. Ahí cualquiera puede generar la suya —escoger la época, filtrar por entrada o por equipo, ver los mapas de calor y bajar los datos en CSV o JSON— y comprobar por su cuenta cada número de esta historia.

Fuentes

  • "RE24", FanGraphs Library. Enlace
  • "The Run Expectancy Matrix, Reloaded for the 2020s", FanGraphs. Enlace
  • "Run Expectancy & RE24", BrewMaths. Enlace
  • Patrick Jeter, "RE24: A Primer", Redleg Nation. Enlace
  • "RE24", StatCorner. Enlace
  • "Sabermetrics 101: RE24", The Baseball Scholar. Enlace
  • "One of My Favorite Baseball Stats: RE24", Bats and Stats. Enlace
  • "The Beginner's Guide to Deriving wOBA", FanGraphs Library. Enlace
  • "wRC and wRC+", FanGraphs Library. Enlace
  • Cifras de RE24 (Base-Out Runs Added) y carreras remolcadas de Barry Bonds en 2004, Baseball Reference. Enlace