El swing de Vladimir Guerrero Jr. es el mismo. Los números, no.
Su velocidad con el bate, el largo del swing, el ángulo de ataque y el punto donde choca la pelota son los del año pasado, y no le están tirando más arriba ni menos strikes. Lo que se cayó es la calidad del contacto: sus barriles van este año por debajo del bateador derecho promedio.
Vladimir Guerrero Jr. llegó al 2 de septiembre con 529 apariciones al plato, promedio de .261, promedio de embase de .333 y slugging de .359. Ocho jonrones. La temporada sigue, así que todas las cifras suyas de 2026 que aparecen aquí van hasta esa fecha. Es la primera temporada del contrato de catorce años y 500 millones de dólares que firmó con los Azulejos en abril de 2025.
Lo primero es fijar qué se fue y qué no. El promedio bajó 31 puntos respecto al año pasado. El promedio de embase, 48. El slugging, 108. Su ISO —el slugging menos el promedio, o sea las bases extra que saca por turno al bate— pasó de .175 a .098. Es poco más de la mitad de su peor marca anterior, que era el .179 de 2023.
Y mientras eso pasaba, su porcentaje de ponches va en 12.5%, por debajo de cualquier temporada suya anterior. No dejó de batear ni empezó a abanicar el aire. Dejó de dar extrabase.
En carreras, el RE24 lo resume: aportó 33.6 carreras por encima del promedio en 2025 y va en menos 6.3 este año.
Tabla 1. Las últimas seis temporadas de Vladimir Guerrero Jr.
| Temporada | PA | AVG | OBP | SLG | ISO | HR | K% | BB% | RE24 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 2021 | 698 | .311 | .401 | .601 | .290 | 48 | 15.8 | 12.3 | +59.3 |
| 2022 | 706 | .274 | .339 | .480 | .205 | 32 | 16.4 | 8.2 | +24.0 |
| 2023 | 682 | .264 | .345 | .444 | .179 | 26 | 14.7 | 9.8 | +17.6 |
| 2024 | 697 | .323 | .396 | .544 | .221 | 30 | 13.8 | 10.3 | +56.0 |
| 2025 | 680 | .292 | .381 | .467 | .175 | 23 | 13.8 | 11.9 | +33.6 |
| 2026 | 529 | .261 | .333 | .359 | .098 | 8 | 12.5 | 9.3 | −6.3 |
Antes de los números: en 2026 cambió la zona
La zona dejó de medirse igual
Esta temporada entró el sistema de apelaciones automatizadas de bolas y strikes. Con él la zona dejó de dibujarse desde la postura del bateador y pasó a una fórmula fija de estatura: el borde alto queda al 53.5% y el bajo al 27%.
Los dos campos que marcan el tope y el piso de la zona en cada lanzamiento eran hasta 2025 una medición hecha lanzamiento por lanzamiento, que variaba según cómo se parara cada bateador. Desde el primer juego de esta temporada son una constante por jugador.
Se ve directo en los datos. En 2025 la liga registró 181 valores distintos de tope de zona; este año, 56. Los 1,886 lanzamientos que Vladimir Guerrero Jr. ha recibido este año traen exactamente el mismo tope: 38.50 pulgadas. Ese número dividido entre 0.535 da 71.97 pulgadas; su piso de zona, 19.43 pulgadas, dividido entre 0.27 da las mismas 71.97. Es la fórmula aplicada a su estatura: MLB lo tiene registrado en seis pies, 72 pulgadas.
Su tope de zona en 2025 promediaba 44.2 pulgadas. Este año es 38.5: casi seis pulgadas más abajo.
La vara de este artículo
Eso mueve cualquier cifra que dependa de la zona, así que aquí todos los cortes por altura y por zona usan una sola geometría: la zona automatizada de cada bateador —la de 2026— aplicada hacia atrás a todas las temporadas. Los lanzamientos de 2025 se vuelven a repartir en las casillas de 2026, con la misma regla para los dos años.
Lo que no cambió
El swing es el mismo
Los datos de seguimiento del bate dicen que el swing no se movió.
Su velocidad con el bate este año es de 74.9 millas por hora. El año pasado fue de 75.2 y el anterior de 74.6. Un bateador derecho promedio va en 70.3, o sea que sigue estando cuatro millas y media por encima. El largo del swing es idéntico: 7.52 pies contra 7.57. El ángulo de ataque, que mide con qué inclinación viene el bate cuando cruza la zona, está en 0.8 grados, el mismo del año pasado.
Hay un dato de contexto que hace falta para lo que sigue: el ángulo de ataque promedio de un bateador derecho es de 9.1 grados. El de él es de 0.8. La inclinación del plano del swing va en la misma dirección: 28.1 grados contra 31.8 del promedio. Su swing es plano, y lo ha sido desde 2023, que es desde cuando existe la medición.
Tabla 2. El swing, comparado con el del bateador derecho promedio
| Temporada | Swings medidos | Velocidad con el bate | Largo del swing | Ángulo de ataque | |||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Vlad | Promedio | Vlad | Promedio | Vlad | Promedio | ||
| 2023 | 495 | 74.2 | — | 7.53 | — | 1.6 | — |
| 2024 | 1,150 | 74.6 | 69.9 | 7.70 | 7.31 | 3.0 | 9.3 |
| 2025 | 1,016 | 75.2 | 70.0 | 7.57 | 7.29 | 0.8 | 9.2 |
| 2026 | 879 | 74.9 | 70.3 | 7.52 | 7.32 | 0.8 | 9.1 |
El bate no perdió fuerza
Que el promedio de velocidad con el bate no se mueva no cierra el asunto, porque un promedio esconde la forma. Un swing a un lanzamiento fuera de la zona es más lento que uno dentro: el suyo va a 72.7 millas contra 76.7. Pero la mezcla tampoco explicaría nada aquí, porque no se movió: la proporción de swings que hace fuera de la zona fue 46.2% el año pasado y es 46.3% este.
Separando los dos casos, la caída es la misma de los dos lados y es chica: dentro de la zona su bate pasó de 77.0 a 76.7 millas y fuera de 73.1 a 72.7. El tope tampoco se movió: su percentil 90 pasó de 81.4 a 81.3 millas y el 95 de 82.8 a 82.6. Y el punto donde choca la pelota es el mismo: la choca 32.9 pulgadas por delante de su cuerpo y a 37.0 de distancia hacia el lado, contra 33.0 y 37.0 el año pasado.
Tabla 3. La fuerza y el choque
| Temporada | Velocidad con el bate | % de sus swings hechos fuera de la zona | Punto de contacto, en pulgadas | El choque | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Dentro de la zona | Fuera de la zona | Percentil 90 | Percentil 95 | Por delante | Hacia el lado | Squared-up | De buen contacto | ||
| 2023 | 76.2 | 71.7 | 80.8 | 81.9 | 44.2 | 33.01 | 36.98 | 79.8 | 53.4 |
| 2024 | 76.4 | 72.3 | 81.1 | 82.5 | 44.5 | 32.31 | 37.84 | 83.1 | 63.7 |
| 2025 | 77.0 | 73.1 | 81.4 | 82.8 | 46.2 | 32.97 | 37.04 | 81.1 | 59.0 |
| 2026 | 76.7 | 72.7 | 81.3 | 82.6 | 46.3 | 32.89 | 37.02 | 79.9 | 54.3 |
Donde sí se le fue algo es en el choque. El squared-up mide qué porcentaje de la velocidad de salida posible obtuvo de cada batazo, y bajó de 81.1% a 79.9%; los batazos de buen contacto pasaron de 59.0% a 54.3%. Ahora bien, el bateador derecho promedio también bajó, de 83.0% a 82.2%, así que buena parte de esa caída es de toda la liga y no suya.
El reparto de esos batazos dice dónde está el hueco. Los mal chocados no aumentaron: los que quedaron por debajo del 60% de la velocidad posible fueron 6.6% el año pasado y 6.3% este. Lo que se achicó es el otro extremo. Los que pasaron del 90% cayeron de 31.8% a 26.1%, y en 2024 habían sido 35.7%. No está fallando el choque más veces; está sacando menos batazos excelentes.
Más sinkers, y desde el primer lanzamiento
Lo que cambió del menú no es la altura, es la mezcla. El sinker pasó de 20.3% a 24.8% del total y este año es, después de la recta, el que más le tiran. En el primer lanzamiento del turno pasó de 22.8% a 31.2%: casi un tercio de sus turnos empiezan hoy con un sinker. Y le llega más abajo que el año pasado, no más arriba: 0.45 de altura relativa contra 0.47. El cutter está igual, 0.52 contra 0.51. El slider con el sweeper bajó bastante, de 0.25 a 0.11. Y la recta cruza donde cruzaba, 0.78 las dos temporadas.
Lo demás del ataque está donde estaba. Las rectas de cuatro costuras que le pasan por encima de la zona fueron 32.7% el año pasado y son 31.5% este; las que le cruzan por el tercio alto, ya dentro, 17.2% y 17.4%; y el porcentaje de lanzamientos que le caen en la zona, 35.1% y 35.8%, mientras la liga iba de 38.2% a 38.4%. Tampoco es que lo traten distinto al resto: entre los bateadores derechos, en la proporción de rectas altas que recibe estaba en el percentil 47 el año pasado y está en el 67 este.
Y la temporada en que más rectas altas recibió no fue esta ni la pasada: fue 2024, con 36.8%. Ese año bateó .323 con slugging de .544 y treinta jonrones, la mejor de su carrera. Este año recibe menos rectas altas que en 2024, que en 2023 y que en 2019, y batea .261.
Cómo cambió el resultado
Contra la recta dentro de la zona no ha sacado ninguna
Contra rectas de cuatro costuras que le cruzan dentro de la zona no ha conectado un jonrón este año, en ninguna de las nueve casillas. El año pasado sacó cuatro. Los dos que le ha sacado a rectas de cuatro costuras salieron de lanzamientos muy adentro, fuera del ancho del plato.
El slugging contra la recta en toda la zona pasó de .553 a .412. Y por alturas, la caída está arriba: en el tercio alto bateó .944 el año pasado, en 36 turnos al bate, y este año batea .429 en 28.
Gráfico. Slugging contra la recta de cuatro costuras, casilla por casilla: 2025 y 2026
Contando todos los tipos de lanzamiento y no solo la recta, la franja donde más cayó su producción también es el tercio alto: de .448 de wOBA a .237. Pero ahí hay que frenar. Son 99 turnos al bate, es la más extrema de las cinco franjas, y la calidad del contacto en esa franja cayó menos que en las otras: 1.4 millas de velocidad de salida contra 2.2 en el tercio medio y 2.4 en el bajo. La liga perdió esas mismas 1.4 millas arriba. Y lo que le correspondía por sus batazos era .322, ochenta y cinco puntos por encima de lo que sacó.
Tabla 4. Lo que produce en cada franja de altura
| Temporada | Por debajo de la zona | Dentro de la zona | Por encima de la zona | ||
|---|---|---|---|---|---|
| Tercio bajo | Tercio medio | Tercio alto | |||
| 2019 | .314 | .377 | .380 | .277 | .368 |
| 2020 | .254 | .360 | .418 | .328 | .375 |
| 2021 | .328 | .305 | .471 | .548 | .531 |
| 2022 | .273 | .339 | .375 | .415 | .396 |
| 2023 | .322 | .309 | .411 | .344 | .325 |
| 2024 | .438 | .289 | .440 | .457 | .436 |
| 2025 | .440 | .314 | .337 | .448 | .448 |
| 2026 | .270 | .347 | .336 | .237 | .377 |
Los ocho jonrones dicen dónde quedó el poder
De los ocho jonrones que lleva, ninguno salió de un lanzamiento por encima de la mitad de la zona. El más alto cruzó justo por el centro, en 0.50. Los demás, por debajo.
Y los siete que tienen medición del bate salieron con el bate subiendo: entre 2.4 y 9.4 grados de ángulo de ataque, cuando su promedio de la temporada es 0.8.
Tabla 5. Los ocho jonrones de 2026
| Fecha | Lanzador | Lanzamiento | Altura relativa | Ángulo de ataque | Ángulo de salida | Pies |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 4 abr | Anthony Kay | Cutter | −0.04 | +8.5 | 25 | 437 |
| 20 abr | Reid Detmers | Cambio | 0.48 | +5.1 | 28 | 430 |
| 17 may | Jack Flaherty | Recta de 4 costuras | 0.50 | +2.4 | 16 | 369 |
| 18 jun | Sonny Gray | Sinker | 0.15 | +7.9 | 22 | 410 |
| 8 jul | Ryan Walker | Sinker | 0.44 | +8.4 | 18 | 419 |
| 11 jul | Bradgley Rodriguez | Sinker | 0.28 | +5.7 | 34 | 385 |
| 8 ago | Aaron Nola | Recta de 4 costuras | 0.26 | — | 22 | 408 |
| 2 sep | Joey Cantillo | Curva | 0.48 | +9.4 | 37 | 406 |
Su bate no cruza igual a todas las alturas. Este año va a −2.9 grados en el tercio alto y a −3.6 por encima de la zona; en el tercio bajo va a +3.7 y por debajo de la zona a +8.4. Y arriba le viene más lento: 74.5 millas contra 76.6 en el tercio medio. Eso no es de este año, es como batea desde que existe la medición.
Sí puede levantar la pelota: los siete jonrones que tienen medición del bate salieron con un ángulo de ataque positivo. Lo que no le sale es levantarla arriba. Del otro lado de la cuenta está el contrapeso: este año ha pegado 43 rodados de 100 millas o más, y de los 40 que tienen medición del bate, 24 salieron con el bate cayendo. El ángulo de ataque promedio de esos swings es de -1.9 grados.
Dejó de esperar
Lo que cambió está en lo que hace él.
Su porcentaje de swing fuera de la zona pasó de 29.5% a 33.8%. El año pasado fue el más selectivo de su carrera —el bateador derecho promedio anda en 35%— y este año persigue como el promedio. Tampoco es su marca: en 2022 le tiró al 36.7% de lo que le llegó fuera.
Dentro de la zona pasó lo mismo. Le tira al 70.1% de los lanzamientos que le cruzan, contra 64.2% el año pasado, y ese 64.2% es el más bajo de todas sus temporadas. Le tira a más de todo.
Arriba también: a los lanzamientos por encima de la zona les tira 34.3% de las veces, contra 30.6% el año pasado. Perseguir arriba no es nuevo en él, y ni siquiera es su tope: en 2022 les tiró 44.9% y en 2023, 41.7%. Donde más se le nota es cuando el lanzamiento llega arriba después de uno bajo: ahí le tira 61.9% de las veces, contra 49.5% el año pasado.
Los strikes no se movieron. El porcentaje de lanzamientos que le cruzan la zona pasó de 35.1% a 35.8%, mientras la liga iba de 38.2% a 38.4%. Le tiran a la zona entre uno y tres puntos menos que al promedio, y eso lleva años igual.
Y aun así no se poncha: le hace contacto. Falla el 17.0% de sus swings, menos que en cualquier temporada anterior suya. Chocar la pelota no es el problema.
Tabla 6. Los strikes que recibe y los que persigue
| Temporada | Lanzamientos que le caen en la zona | Swing% ante lanzamientos fuera de la zona | ||
|---|---|---|---|---|
| Vlad | Promedio | Vlad | Promedio | |
| 2021 | 34.4 | 36.7 | 31.3 | 34.8 |
| 2022 | 34.2 | 36.8 | 36.7 | 35.6 |
| 2023 | 35.4 | 37.5 | 35.3 | 35.0 |
| 2024 | 36.3 | 37.5 | 33.0 | 35.1 |
| 2025 | 35.1 | 38.2 | 29.5 | 35.0 |
| 2026 | 35.8 | 38.4 | 33.8 | 35.0 |
El problema no son los dos strikes: es lo que ocurre antes
Con dos strikes todos los bateadores acortan el swing: el derecho promedio pierde 2.9 millas respecto a cuando tiene el conteo a favor. Él también, y eso no cambió: con dos strikes su bate viene a 73.1 millas este año y venía a 73.0 el pasado, y el largo del swing es el mismo. Desde el conteo favorable hasta los dos strikes acorta 3.0 millas, cuando el año pasado acortaba 3.6 y el bateador derecho promedio acorta 2.9. Si acaso, acorta un poco menos que antes.
Tampoco es que el conteo lo esté arrinconando más. Solo el 41.4% de sus turnos han llegado a dos strikes, por debajo de cualquier temporada anterior suya, y sus turnos van más cortos que en ninguna otra: 3.60 lanzamientos por turno contra 3.72 el año pasado.
Lo que sí cambió es cuándo abanica, y el cambio más grande está al principio del turno. Al primer lanzamiento, cuando le cruza la zona, le tira 50.0% de las veces contra 37.3% el año pasado. Cuando no le cruza, 21.1% contra 16.6%.
Tabla 7. Lo que hace en cada conteo
| Estado del conteo | Le tira dentro de la zona | Le tira fuera de la zona | wOBA | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| 2025 | 2026 | 2025 | 2026 | 2025 | 2026 | |
| Primer lanzamiento | 37.3 | 50.0 | 16.6 | 21.1 | .419 | .328 |
| Conteo a favor | 62.8 | 69.4 | 29.7 | 34.3 | .550 | .394 |
| Conteo en contra | 76.8 | 78.1 | 33.5 | 40.5 | .356 | .274 |
| Dos strikes | 89.7 | 91.7 | 40.9 | 41.6 | .295 | .290 |
Y ahí está lo que de verdad se cayó. Con dos strikes produce prácticamente lo mismo que el año pasado, .290 de wOBA contra .295. La caída aparece en todos los estados anteriores: en el primer lanzamiento, de .419 a .328; con el conteo a favor, de .550 a .394; y con el conteo en contra, de .356 a .274.
Hasta la velocidad de salida lo dice. Con el conteo a favor y la pelota dentro de la zona, sus batazos salían a 98.6 millas el año pasado y salen a 94.8 este. Con dos strikes, en cambio, la diferencia es de menos de media milla: 92.3 contra 91.9. El pedazo del turno que se le cayó es el que antes le pertenecía.
El contacto no vale nada
Su velocidad de salida promedio bajó de 92.0 a 90.2 millas por hora, por debajo de cualquiera de sus cinco temporadas anteriores. Los barriles —los batazos que combinan velocidad y ángulo suficientes para ser extrabase casi siempre— cayeron un 44%, de 12.2% a 6.8%. Los batazos de 95 millas o más pasaron de 50.7% a 43.0%.
Una parte de eso es de toda la liga y no suya, pero es la parte chica. El bateador derecho promedio bajó de 88.7 a 87.9 millas de velocidad de salida, ocho décimas contra las 1.8 de él; sus barriles bajaron de 8.4% a 7.6% y los suyos cayeron cinco puntos y medio.
Y ahí aparece la cifra que no tenía precedente en él: con 6.8% de barriles queda por debajo del bateador derecho promedio, que va en 7.6%. No le había pasado en ninguna temporada anterior. En 2021 le sacaba siete puntos de ventaja y el año pasado, casi cuatro. Golpear duro sigue haciéndolo —43.0% de batazos de 95 millas o más contra 38.2% del promedio—, pero la combinación de velocidad y ángulo que produce extrabases dejó de salirle.
Y no es que le esté tirando a peores pelotas. Separando sus batazos entre los que vinieron de lanzamientos dentro de la zona y los de fuera, la velocidad de salida cayó dentro de cada grupo: de 95.2 a 93.5 millas en los de dentro y de 86.0 a 84.9 en los de fuera. Si este año hubiera repartido sus batazos igual que el año pasado, su promedio sería 90.4 en vez de 90.2: la mezcla explica poco más de dos décimas. El resto de la caída, una milla y media, es contacto dentro del mismo tipo de lanzamiento, y de esa milla y media ocho décimas son la caída general de la liga.
Y no es que la pelota esté volando menos. Tomando solo los elevados bien golpeados —95 millas o más, entre 20 y 40 grados—, los de la liga volaron más este año que el pasado: la distancia promedio subió de 372.7 a 374.5 pies y la proporción que termina en jonrón, de 34.0% a 37.4%. Los de él fueron al revés: de 374.6 a 367.4 pies, y de 31.0% a 20.0% de jonrones. Son treinta batazos suyos, así que la cifra es frágil; la dirección es contraria a la del conjunto de la liga.
Eso descarta que sea solo mala suerte. El xSLG, que es el slugging que le corresponde a sus batazos por la velocidad y el ángulo con que salieron, cayó de .504 a .401. La caída está en la calidad del contacto y no en dónde cayeron las pelotas. Su slugging real, .359, queda 42 puntos por debajo de ese .401: le ha ido algo mal encima de lo otro, pero la diferencia es chica al lado de los cien puntos que perdió el propio esperado.
El reparto de sus batazos, en cambio, casi no se movió, y eso descarta la sospecha más obvia: que un bateador de swing plano al que le suben la pelota estaría machacándola contra el suelo. No es lo que pasa. Sus rodados están medio punto por encima del promedio de sus cinco temporadas anteriores y sus líneas medio punto por debajo. Su ángulo de salida promedio, 9.2 grados, es el tercero más alto de las seis temporadas, detrás de 2023 y 2021. La proporción de batazos que sale al aire, 51.8%, cae en medio de su rango de siempre.
Tabla 8. Qué tipo de batazo pega
| Temporada | Batazos | Reparto de los batazos | Ángulo de salida | HR | HR por elevado | |||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Rodados | Líneas | Elevados | Palomitas | |||||
| 2021 | 496 | 45.6 | 24.4 | 25.2 | 4.8 | 9.4 | 48 | 38.4 |
| 2022 | 526 | 52.3 | 24.5 | 17.1 | 6.1 | 4.2 | 32 | 35.6 |
| 2023 | 506 | 45.3 | 26.1 | 21.7 | 6.9 | 10.5 | 26 | 23.6 |
| 2024 | 524 | 47.7 | 26.9 | 21.2 | 4.2 | 7.4 | 30 | 27.0 |
| 2025 | 499 | 47.1 | 27.1 | 19.8 | 6.0 | 7.8 | 23 | 23.2 |
| 2026 | 409 | 48.2 | 25.4 | 19.1 | 7.3 | 9.2 | 8 | 10.3 |
El movimiento principal es de elevado a palomita: los elevados están cerca de dos puntos por debajo del promedio de las cinco temporadas anteriores y las palomitas cerca de dos puntos por encima. Su 7.3% de palomitas va por encima de cualquier temporada suya anterior, aunque por poco margen sobre el 6.9% de 2019 y 2023.
Lo que cambió es lo que pasa después de que la pelota sube. De cada diez elevados suyos sale hoy un jonrón; el año pasado salían dos y pico, y en 2021 casi cuatro.
Tabla 9. La calidad del contacto
| Temporada | Batazos | Velocidad de salida | Ángulo de salida | Barriles % | Duros % | Slugging | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Esperado | Real | ||||||
| 2021 | 496 | 95.1 | 9.4 | 15.1 | 55.2 | .604 | .601 |
| 2022 | 526 | 92.8 | 4.2 | 11.2 | 50.4 | .478 | .480 |
| 2023 | 506 | 92.1 | 10.5 | 11.1 | 49.2 | .509 | .444 |
| 2024 | 524 | 93.8 | 7.4 | 13.7 | 54.8 | .576 | .544 |
| 2025 | 499 | 92.0 | 7.8 | 12.2 | 50.7 | .504 | .467 |
| 2026 | 409 | 90.2 | 9.2 | 6.8 | 43.0 | .401 | .359 |
No es solo la recta
Mirando solo los lanzamientos que le cruzan dentro de la zona, la recta de cuatro costuras no es donde más perdió. El slugging contra ella bajó de .553 a .412. Contra el cutter bajó de .429 a .087, sin un solo extrabase en veintitrés turnos al bate, y contra el slider y el sweeper, combinados, de .472 a .304.
Entre los tres grupos que más recibe —recta, sinker y slider con sweeper—, el sinker es el que menos bajó: de .612 a .470, y ahí están dos de sus ocho jonrones. La curva y el grupo de cambio y split subieron, pero se apoyan en dieciséis y treinta y seis turnos al bate.
Tabla 10. Lo que produce contra cada lanzamiento, dentro de la zona
| Lanzamiento | Frecuencia | Slugging | ISO | HR | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 2025 | 2026 | 2025 | 2026 | 2025 | 2026 | 2025 | 2026 | |
| Recta de 4 costuras | 27.1 | 25.6 | .553 | .412 | .212 | .088 | 4 | 0 |
| Sinker | 20.3 | 24.8 | .612 | .470 | .224 | .108 | 4 | 2 |
| Slider y sweeper | 22.7 | 22.7 | .472 | .304 | .191 | .071 | 5 | 0 |
| Cutter | 10.1 | 9.2 | .429 | .087 | .171 | .000 | 2 | 0 |
| Cambio y split | 14.6 | 11.6 | .378 | .417 | .156 | .167 | 2 | 1 |
| Curva | 4.9 | 6.2 | .688 | .750 | .438 | .375 | 2 | 1 |
Con las secuencias hay que tener el mismo cuidado. Es cierto que le tiran más rectas justo después de un sinker —13.9% este año contra 11.9% el pasado—, pero eso son 9 turnos al plato en 2026 y 11 en 2025. La frecuencia se puede medir; el resultado, con esa muestra, no.
Lo que no explica el bajón
Ni un jonrón como local
De los ocho jonrones, los ocho salieron de visita. Como local lleva 65 juegos y 242 turnos al bate sin sacar uno.
No aparece un castigo constante por jugar como local. Ha bateado mejor allí en 2020, 2021, 2022 y 2024, y peor en 2019, 2023 y 2025; en jonrones de carrera va 97 como local contra 94 de visita, y en 2021 conectó 31 de sus 48 en casa, con slugging de .699 y wOBA de .481.
Tabla 11. Como local y de visita
| Temporada | HR | Slugging | wOBA | Velocidad de salida | Barriles % | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Local | Visita | Local | Visita | Local | Visita | Local | Visita | Local | Visita | |
| 2019 | 5 | 10 | .370 | .496 | .311 | .382 | 88.8 | 90.1 | 7.0 | 8.4 |
| 2020 | 5 | 4 | .505 | .418 | .383 | .338 | 94.7 | 90.2 | 8.6 | 8.9 |
| 2021 | 31 | 17 | .699 | .503 | .481 | .394 | 95.1 | 95.2 | 19.0 | 11.2 |
| 2022 | 19 | 13 | .511 | .449 | .370 | .361 | 92.2 | 93.4 | 11.6 | 10.9 |
| 2023 | 10 | 16 | .391 | .494 | .325 | .380 | 91.6 | 92.7 | 11.2 | 10.9 |
| 2024 | 15 | 15 | .553 | .536 | .424 | .400 | 94.3 | 93.2 | 15.6 | 12.0 |
| 2025 | 12 | 11 | .436 | .498 | .372 | .402 | 94.0 | 90.0 | 13.5 | 11.0 |
| 2026 | 0 | 8 | .298 | .424 | .299 | .340 | 91.0 | 89.3 | 6.6 | 7.1 |
Y este año choca la pelota igual de bien en los dos sitios. Sus barriles son 6.6% como local y 7.1% de visita, y su velocidad de salida es incluso mayor en casa, 91.0 millas contra 89.3. Con el ritmo de jonrones que lleva esta temporada, en 242 turnos le tocarían unos cuatro, y sacó cero.
Donde sí se ve diferencia es en el vuelo. Como local, solo tres batazos suyos pasaron de 380 pies este año, contra catorce en 2025 y dieciséis en 2024. Como son 65 juegos contra ochenta, la comparación hay que hacerla en tasa: 1.4 por cada cien batazos, contra 5.7 y 6.2. El más largo que ha conectado como local mide 400 pies.
Las fechas de las lesiones no cuadran
La otra explicación que se ha dado es física. A mediados de junio se le puso tensa la espalda baja en un juego contra los Yankees y lo dejó fuera de la alineación al día siguiente. En agosto pasó por la lista de lesionados de siete días, esa vez por una conmoción cerebral, tras chocar con George Lombard Jr. cubriendo tercera.
El calendario no acompaña. El bajón ya estaba montado en mayo, un mes antes de lo de la espalda.
Tabla 12. Mes a mes
| Mes | PA | HR | wOBA | Velocidad | ||
|---|---|---|---|---|---|---|
| 2026 | 2025 | Con el bate | De salida | |||
| Marzo | 22 | 0 | .450 | .300 | 73.5 | 89.9 |
| Abril | 108 | 2 | .399 | .366 | 75.0 | 91.5 |
| Mayo | 115 | 1 | .299 | .395 | 75.0 | 89.4 |
| Junio | 99 | 1 | .241 | .406 | 74.7 | 89.5 |
| Julio | 96 | 2 | .333 | .434 | 75.1 | 91.6 |
| Agosto | 81 | 1 | .250 | .365 | 74.7 | 88.6 |
| Septiembre | 8 | 1 | .631 | .364 | 76.1 | 96.4 |
Abril fue un mes normal, incluso mejor que el abril de 2025. Mayo cayó y junio fue su peor mes. Julio, con la espalda ya de por medio, fue mejor que junio. Y agosto, el mes de la conmoción, quedó entre los dos.
La velocidad con el bate no se mueve en ningún mes: 75.0 en abril, 75.0 en mayo, 74.7 en junio, 75.1 en julio y 74.7 en agosto. La molestia de espalda tampoco coincide con una caída de la velocidad de salida: julio, con la espalda ya de por medio, fue su mejor mes completo del año en ese renglón, con 91.6 millas. La tabla mensual no permite aislar el antes y el después de la conmoción dentro de agosto.
El que bateaba detrás
Bo Bichette, que bateó detrás de él en buena parte de cinco temporadas, se fue a los Mets como agente libre en la temporada muerta, por 126 millones de dólares. Detrás de Vladimir Guerrero Jr. este año batean sobre todo Kazuma Okamoto, que firmó con los Azulejos en enero y le ha seguido en 37% de sus turnos, y después Jesús Sánchez, Daulton Varsho y Alejandro Kirk.
La pregunta se puede contestar con los datos, porque en las temporadas en que los dos coincidieron hubo juegos con Bichette detrás y juegos con otro. Comparando dentro de cada temporada, que es la única forma de que no se cuele todo lo demás que cambia de un año a otro:
Tabla 13. Los turnos de Vlad según quién bateaba detrás
| Temporada | Turnos | wOBA | Le tiran en zona | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Con Bichette | Con otro | Con Bichette | Con otro | Con Bichette | Con otro | |
| 2021 | 126 | 562 | .474 | .428 | 33.1 | 34.7 |
| 2022 | 100 | 595 | .354 | .368 | 33.8 | 34.1 |
| 2024 | 226 | 456 | .358 | .439 | 36.0 | 36.5 |
| 2025 | 161 | 508 | .484 | .356 | 35.5 | 34.9 |
El signo no es estable: en dos temporadas bateó mejor con Bichette detrás y en dos bateó peor, y el porcentaje de lanzamientos en zona es prácticamente el mismo con uno y con otro. Eso es ruido.
De aquí no se debe concluir que a Vladimir Guerrero Jr. le falta protección. Dentro del juego la idea sigue viva, y lanzadores, bateadores y dirigentes la dan por buena cuando se les pregunta. Lo que se ha publicado sobre el tema apunta en contra, y en estos datos tampoco aparece. Cuatro temporadas de un solo bateador no resuelven la discusión general. Lo que sí se puede decir es que la salida de Bichette no explica lo que le está pasando este año.
Cuántas veces le ha pasado a un bateador de su nivel
La pregunta se puede contestar entera: cuántas veces un bateador de primera ha perdido el poder de esta forma, mucho, de golpe, y sin ponchar más.
Desde 1956 hay 8,588 casos de un mismo bateador con 400 o más apariciones al plato en dos temporadas seguidas. Poniendo el piso donde estaba él —OPS+ de 130 o más en la temporada previa y también en el trienio anterior, y un ISO de .170 o más— quedan 935. De esos, doce cayeron por debajo de .110 al año siguiente. Y cinco lo hicieron sin aumentar su porcentaje de ponches. Son cinco precedentes que coinciden con estos umbrales absolutos de OPS+ y de ISO, no cinco derrumbes equivalentes contra sus propias ligas: el OPS+ está ajustado a la época, pero el ISO no.
Tabla 14. Los cinco precedentes desde 1956, más Vladimir Guerrero Jr.
| Bateador | Temporadas | Edad | OPS+ antes | ISO | K% | Al año siguiente | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Antes | En la caída | Antes | En la caída | PA | ISO | OPS+ | ||||
| Jim Wynn | 1970-71 | 28 | 140.8 | .211 | .092 | 14.4 | 13.5 | 652 | .197 | 146.1 |
| Roy White | 1971-72 | 27 | 149.1 | .177 | .106 | 10.6 | 8.9 | 723 | .128 | 101.8 |
| John Mayberry | 1975-76 | 26 | 167.9 | .256 | .109 | 10.7 | 10.6 | 641 | .171 | 99.2 |
| Mike Hargrove | 1977-78 | 27 | 143.8 | .171 | .095 | 9.1 | 7.6 | 564 | .138 | 127.3 |
| Rickey Henderson | 1987-88 | 28 | 144.7 | .207 | .094 | 11.8 | 8.3 | 674 | .126 | 132.4 |
| Vladimir Guerrero Jr. | 2025-26 | 26 | 131.9 | .175 | .098 | 13.8 | 12.5 | — | — | — |
Los cinco tenían entre 26 y 28 años en la temporada previa, la misma franja en la que está él.
Lo que hicieron después se parte en dos. Tres de los cinco volvieron al año siguiente a ser bateadores de primera: Jim Wynn con OPS+ de 146, Rickey Henderson con 132 y Mike Hargrove con 127. Pero recuperar el poder es otra cosa. Solo Wynn volvió a un ISO parecido al que traía, .197 contra .211. Mayberry llegó a .171 pero con OPS+ de 99. Henderson bateó .274 con OPS+ de 132, y aun así su ISO se quedó en .126, ochenta puntos por debajo del .207 del que venía.
Volver a ser productivo, entonces, sí. Volver a dar extrabase como antes, uno de cinco.
Lo que dicen los números
Puestos en fila, los datos dicen esto.
El swing está donde estaba. La velocidad con el bate, el largo y el ángulo de ataque son los del año pasado, con el mismo tope y el mismo punto de contacto. Dentro de la zona el bate le viene tres décimas de milla más lento que en 2025 y fuera cuatro, que es toda la caída que aparece. Y viene plano desde antes de esta temporada: 0.8 grados contra 9.1 del promedio, con la mecánica que eso implica arriba, donde le entra a la pelota con el bate cayendo.
Y lo que le tiran casi no se movió. Con la misma vara para las dos temporadas, las rectas por encima de la zona se quedaron en 31.5% contra 32.7% y los strikes en 35.8% contra 35.1%. Lo único que cambió del menú es el sinker, que pasó de 20.3% a 24.8% y hoy abre casi un tercio de sus turnos. La temporada en que más rectas altas recibió fue 2024, con 36.8%, y fue la mejor de su carrera.
Lo que sí cambió es que le tira a más de todo. Dentro de la zona pasó de 64.2% a 70.1%, fuera de 29.5% a 33.8% y por encima de la zona de 30.6% a 34.3%. El año pasado fue el más selectivo de su carrera y este año persigue como el bateador derecho promedio. No es que el conteo lo arrincone: llega a dos strikes menos que en ninguna otra temporada suya y con dos strikes produce lo mismo que el año pasado. Lo que se cayó es lo que produce antes: en el primer lanzamiento, con el conteo a favor y con el conteo en contra.
Y el desenlace no es el fallo, sino la calidad del contacto. Falla el 17.0% de sus swings y su velocidad de salida va en 90.2 millas: las dos cifras, por debajo de cualquier temporada anterior suya. Sus barriles van en 6.8%, por debajo del 7.6% del bateador derecho promedio, y no le había pasado nunca. Levanta la pelota igual que siempre —el reparto de sus batazos casi no se movió—, pero de cada diez elevados sale hoy un jonrón, cuando el año pasado salían dos y pico. Los barriles cayeron un 44% y el slugging esperado cayó cien puntos.
Por franjas, la caída del resultado es mayor arriba: su wOBA en el tercio alto pasó de .448 a .237, mientras el tercio medio quedó igual y el tercio bajo subió. Pero ahí la calidad del contacto cayó menos que en el resto de la zona —1.4 millas de velocidad de salida, lo mismo que le cayó a la liga en esa franja— y lo que le correspondía por sus batazos era .322, ochenta y cinco puntos por encima de lo que sacó. Contra la recta en el tercio alto pasó de .944 a .429. Contra rectas dentro de la zona no ha conectado un jonrón en toda la temporada. Los ocho que sí conectó salieron de lanzamientos de media zona para abajo; en los siete con medición, el bate venía subiendo.
Tampoco empezó este año. Su velocidad de salida en los batazos que vinieron de lanzamientos dentro de la zona viene bajando desde 2024: 97.8, 95.2 y ahora 93.5. El squared-up, igual: 83.1%, 81.1%, 79.9%. Lo de 2026 no es un interruptor que se apagó, es el tercer escalón de una escalera que empezó a bajar hace dos temporadas.
Las otras explicaciones que se han dado tampoco aparecen. Que le falta protección: el signo no es estable, en dos temporadas bateó mejor con Bichette detrás y en dos bateó peor, y le tiran los mismos strikes con uno y con otro. Que es físico: las dos lesiones reportadas no explican el origen del bajón, porque este ya estaba montado en mayo. La espalda no coincidió con una caída posterior de la velocidad con el bate; el corte mensual no permite aislar el efecto de la conmoción dentro de agosto. Que la pelota vuela menos: en el conjunto de la liga vuela más; sus elevados bien golpeados se movieron en sentido contrario.
Queda una referencia para lo que viene. Desde 1956 hay cinco precedentes de bateadores de su nivel que perdieron el poder de esta forma. Tres volvieron a producir al año siguiente. Uno recuperó el ISO. Es una referencia histórica, no una estimación de sus probabilidades de recuperación.
Lo que no está en estos datos es el porqué. El swing no solo mantiene sus promedios: tampoco se volvió irregular. La dispersión de la velocidad con el bate, del ángulo de ataque, del plano y del punto de contacto es la misma o algo más estrecha que la del año pasado. Y aun así, entre ese swing y lo que produce hay un hueco que estas cifras no llenan.
Los números dicen con bastante precisión qué no es. Qué es, no lo dicen.
Fuentes
- Totales de bateo y OPS+ por jugador y temporada, Baseball Reference. Enlace
- Métricas avanzadas de bateo, FanGraphs. Enlace
- "Bat Tracking", MLB.com Glossary. Enlace
- "Barrel", MLB.com Glossary. Enlace
- "Expected Slugging Percentage (xSLG)", MLB.com Glossary. Enlace
- "Isolated Power (ISO)", FanGraphs Library. Enlace
- "wOBA", FanGraphs Library. Enlace
- Derek Ambrosino, "Orders of protection", The Hardball Times, noviembre de 2011. Enlace
- David Laurila, "Player's View: Does Lineup Protection Exist?", FanGraphs, mayo de 2015. Enlace
- "MLB to implement ABS challenge system in 2026", MLB.com. Enlace
- Davy Andrews, "The Strike Zone Is Shrinking. Here's How", FanGraphs. Enlace
- Chris West, "The Math of a Strike". Enlace
- "Blue Jays sign Vlad Jr. to 14-year, $500M extension", MLB.com, abril de 2025. Enlace
- "Bo Bichette Sends Message to Blue Jays Fans After Signing $126M Mets Contract", Bleacher Report. Enlace
- "Japanese star Okamoto agrees to 4-year deal with Blue Jays", MLB.com. Enlace
- "Blue Jays' Vladimir Guerrero Jr. dealing with back injury concern during Yankees series", ClutchPoints, junio de 2026. Enlace
- "Vladimir Guerrero Jr. placed on 7-day injured list", MLB.com, agosto de 2026. Enlace
- Lanzamiento por lanzamiento de Statcast y event files de Retrosheet, procesados en la base del blog.