El bateador clutch no existe
David Ortiz terminó un año entre los bateadores más oportunos de las Mayores y otro año entre los menos oportunos. Aquí van dos rankings: cuánto produjo cada bateador en su mejor tramo, y cuánto produjo en los turnos de ese tramo donde más había en juego
Son dos preguntas que suenan iguales y no lo son. La primera: quién produjo más. La segunda: quién produjo más en los momentos en que el partido pendía de un turno. Aquí va un ranking para cada una, armado sobre las apariciones al plato de las Grandes Ligas desde 1956, el año del debut de Ozzie Virgil, hasta la temporada 2025.
Cada tabla se mide con la vara que le sirve. La de productividad usa el wRC+, que pone en 100 al bateador promedio y trae adentro los dos ajustes que hacen falta para comparar entre décadas: el del entorno de carreras de cada liga y el del parque donde se bateó. Un 150 quiere decir que produjo un 50% por encima del promedio de su propia época. Sin ese ajuste, comparar a Rico Carty con Juan Soto sería comparar dos décadas y no dos bateadores.
La de alto leverage usa el wOBA, el promedio ponderado de embasado, que le pone a cada jugada el valor en carreras que de verdad tiene y entrega el total ya traducido a la regla del OBP. Un wOBA de .400 es una temporada grande; uno de .300, floja. Va con el wOBA y no con el wRC+ porque el wRC+ se calcula sobre la temporada completa contra la liga completa, y esa tabla mide un puñado de apariciones escogidas, no una temporada. Para que se pueda leer entre épocas lleva al lado la distancia contra el promedio de la liga en esos mismos turnos.
El mejor tramo de cada carrera
El primer ranking mide productividad, y para armarlo hay que resolver un problema: casi ningún pelotero se retira en su mejor momento. Si uno promedia la carrera entera, el ocaso arrastra el número hacia abajo y castiga precisamente al que jugó más años.
La solución es medir el pico. De cada jugador se toman sus siete mejores temporadas por wRC+ y se promedian pesando cada temporada por las apariciones que trae. Siete es el mismo número que usa el JAWS para dimensionar candidatos al Salón de la Fama. Solo cuentan las temporadas de 400 apariciones al plato o más, para que un tramo corto y caliente no desplace a un año completo. Quedan dentro los 60 dominicanos que reúnen siete temporadas de ese tamaño desde 1956.
La distancia entre ese wRC+[1]de pico y el de la carrera completa puede ser grande. Albert Pujols marca 174.9 en la tabla; su carrera entera da 141.4. Sammy Sosa marca 152.8 y su carrera, 123.7. Treinta y tres puntos en un caso y veintinueve en el otro. La tabla no los infla: mide el mejor tramo de cada quien, igual que un récord personal es la mejor marca de un atleta y no la que hace de costumbre.
A quien la ventana casi no le cambia nada es a Juan Soto, y por una razón que se explica sola: todavía no tiene ocaso que recortarle. Su carrera marca 157.9 y su pico, 156.1, un pelo por debajo. Eso parece imposible —el pico son sus mejores temporadas— y tiene una sola causa: 2020. Bateó 201.6 de wRC+ ese año, el mejor de su carrera, pero fue la temporada de 60 juegos por la pandemia y con 196 apariciones no alcanza el piso. Es la única de sus ocho temporadas que la ventana deja fuera.
Tabla 1. Los 20 dominicanos más productivos en sus siete mejores temporadas
| # | Jugador | Pos | Temporadas | Apariciones | wOBA | wRC+ |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Albert Pujols | 1B | 03-06, 08-10 | 4,752 | .449 | 174.9 |
| 2 | Manny Ramírez | LF | 99-03, 06, 08 | 4,201 | .448 | 168.0 |
| 3 | Alex Rodríguez | SS-3B | 96, 00-02, 05, 07-08 | 4,823 | .436 | 162.3 |
| 4 | David Ortiz | DH | 04-07, 11, 13, 16 | 4,566 | .425 | 157.8 |
| 5 | Juan Soto | RF-LF | 18-19, 21-25 | 4,607 | .402 | 156.1 |
| 6 | Sammy Sosa | RF | 94, 98-03 | 4,563 | .423 | 152.8 |
| 7 | Vladimir Guerrero | RF | 98, 00, 02-05, 07 | 4,428 | .417 | 150.9 |
| 8 | Pedro Guerrero | 3B | 82-85, 87-89 | 4,208 | .396 | 150.6 |
| 9 | José Bautista | RF | 09-11, 13-16 | 4,126 | .399 | 148.7 |
| 10 | Nelson Cruz | DH | 10, 14-19 | 4,202 | .390 | 147.2 |
| 11 | Rico Carty | DH-LF | 64, 66, 70, 75-78 | 3,831 | .397 | 144.5 |
| 12 | Moisés Alou | LF-RF | 94, 97-98, 00-01, 04-05 | 4,032 | .407 | 142.5 |
| 13 | Edwin Encarnación | DH-1B | 12-17, 19 | 4,288 | .387 | 142.0 |
| 14 | Adrián Beltré | 3B | 04, 10-14, 16 | 4,421 | .392 | 140.5 |
| 15 | Robinson Canó | 2B | 06, 10-14, 16 | 4,643 | .383 | 139.3 |
| 16 | César Cedeño | CF | 72-77, 80 | 4,267 | .383 | 139.0 |
| 17 | José Ramírez | 3B | 17-18, 21-25 | 4,710 | .372 | 138.5 |
| 18 | Hanley Ramírez | SS | 06-10, 14, 16 | 4,502 | .388 | 134.7 |
| 19 | Aramis Ramírez | 3B | 04-08, 11-12 | 4,231 | .391 | 132.8 |
| 20 | Manny Machado | 3B | 15-16, 18, 21-22, 24-25 | 4,723 | .363 | 132.5 |
Pujols encabeza, y con margen: en su mejor tramo produjo un 74.9% por encima del bateador promedio de esos años. Manny Ramírez lo sigue con 168.0 y Alex Rodríguez con 162.3. Ocho dominicanos pasan de 150, y el más antiguo de ellos es Pedro Guerrero, con su tramo entre 1982 y 1989.
Detrás se abre un pelotón cerrado. Entre David Ortiz, cuarto con 157.8, y Manny Machado, vigésimo con 132.5, hay veinticinco puntos repartidos en diecisiete jugadores.
La tabla lleva las dos columnas a propósito, y el par Sosa-Soto muestra para qué. Sammy Sosa bateó .423 de wOBA en su tramo y Juan Soto .402, veintiún puntos menos; sin embargo el orden final los pone al revés, Soto quinto con 156.1 y Sosa sexto con 152.8. La razón está en la época: las siete temporadas de Sosa caen sobre los años de más ofensiva del último medio siglo —el wOBA de liga promedió .337 en ese tramo, y las dos temporadas de más ofensiva desde 1956, 2000 y 1999, están las dos adentro—, mientras que las de Soto caen sobre un béisbol de .317 de wOBA. La misma cifra cruda no cuesta lo mismo contra una vara que contra la otra.
El caso más marcado de la tabla es el de Aramis Ramírez y Manny Machado, decimonoveno y vigésimo, separados por tres décimas de wRC+ y por veintiocho puntos de wOBA. Aramis produjo bastante más en cifra cruda; contra sus respectivas ligas produjeron casi lo mismo.
Del mismo cálculo sale algo que no se espera. Entre los veinte primeros, el entorno de menos ofensiva no es el de Rico Carty, que bateó entre 1964 y 1978, sino el de tres contemporáneos: Manny Machado midió contra un wOBA de liga de .316, y Juan Soto y José Ramírez contra .317. Carty, que bateó entre 1964 y 1978, midió contra .321. El bateador de hoy produce contra una vara tan baja como la de aquellos años.
La columna de temporadas merece una mirada, porque casi ninguna ventana es continua. Ninguno de los veinte reúne sus siete mejores en siete años seguidos. Cinco las tienen dentro de ocho: a Juan Soto le falta 2020 y a Pujols, 2007. En el otro extremo, a Rico Carty se le reparten en cuatro tramos a lo largo de quince años.
Tampoco caen en el mismo momento de cada carrera. Adrián Beltré, decimocuarto y exaltado a Cooperstown en 2024, bateó seis de sus siete mejores temporadas a los 30 años o más, de los 31 a los 37; la séptima es 2004, a los 25. Las siete de Pujols, el primero de la tabla, van de los 23 a los 30. Dos carreras armadas al revés una de la otra, y las dos caben en el mismo corte, porque el corte no pregunta cuándo llegó el pico sino cuál fue.
Los que quedaron abajo
La tabla anterior se corta en el puesto veinte, pero la cola de los 60 aclara mejor que nada qué mide el wRC+ y qué deja fuera. La mediana del grupo está en 121.9, y once quedaron por debajo de 100: en su mejor tramo produjeron menos que el bateador promedio de su liga.
Tabla 2. Los once que no llegaron a 100
| # | Jugador | Pos | Temporadas | Apariciones | wOBA | wRC+ |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 50 | Ronnie Belliard | 2B | 99-01, 04-07 | 4,005 | .340 | 99.4 |
| 51 | Juan Encarnación | RF-CF | 00-06 | 4,037 | .330 | 96.0 |
| 52 | Erick Aybar | SS | 09-15 | 4,173 | .312 | 94.9 |
| 53 | Julio Lugo | SS | 00-01, 03-07 | 4,068 | .327 | 91.0 |
| 54 | Julián Javier | 2B | 61-64, 67-69 | 4,022 | .310 | 86.7 |
| 55 | Cristian Guzmán | SS | 00-04, 08-09 | 4,249 | .316 | 84.0 |
| 56 | Rafael Ramírez | SS | 82-85, 88-90 | 4,213 | .296 | 79.6 |
| 57 | Deivi Cruz | SS | 98-04 | 3,633 | .305 | 78.5 |
| 58 | Pedro Féliz | 3B | 04-10 | 3,897 | .305 | 78.0 |
| 59 | Alfredo Griffin | SS | 79-80, 83, 85-87, 89 | 4,338 | .296 | 77.4 |
| 60 | Neifi Pérez | SS | 98-02, 04-05 | 4,380 | .300 | 58.8 |
El patrón está en la columna de posición. Diez de los once jugaron el cuadro interior: siete campocortos, dos segundas bases y un antesalista. Entre los veinte primeros hay dos campocortos y un segunda base. La tabla mide el bate y nada más, y si a los de abajo los mantuvieron en la alineación durante más de cuatro mil apariciones fue por algo que el wRC+ no recoge: Alfredo Griffin acumuló +9.8 victorias en el componente defensivo del WAR —guante y ajuste por posición— y Neifi Pérez +13.0, mientras que nueve de los diez primeros lo tienen en negativo.
Alex Rodríguez es la excepción por los dos lados: +10.2 en el guante y tercero en producción. Y el último de los 60 es Neifi Pérez, con 58.8: cuarenta y un puntos por debajo del bateador promedio de su liga.
A los de abajo les pesaba el bate y lo compensaban con el guante. Ese pelotero no ha desaparecido, pero las Grandes Ligas llevan décadas alejándose de él, y la cuenta se puede hacer sobre la liga entera y no solo sobre los 60 jugadores del estudio.
Si se toma cada temporada de un jugador de posición con 400 apariciones al plato o más —un titular regular—, entre los años cincuenta y los ochenta del 25% al 27% quedó por debajo de 90 de wRC+. En los 2010 esa proporción bajó a 21.7%, y en lo que va de los 2020, a 19.9%. Con los bates más flojos todavía, los de wRC+ por debajo de 80, la caída es más pronunciada: entre el 14% y el 16% en aquellas primeras décadas, a 7.7% desde 2021. Prácticamente la mitad.
Lo que no cambió es la otra mitad del asunto. Entre los titulares de bate flojo, la proporción de jugadores que aun así valieron dos victorias o más —los que el guante sostenía— se ha movido entre el 15% y el 20% en todas las décadas, sin tendencia. En los 2020 va en 17.6%, casi el mismo 18.4% de los años setenta. El guante sostiene hoy a la misma porción que sostenía hace medio siglo. Lo que se redujo es cuántos llegan a titulares con el bate flojo.
Entre los 60 dominicanos del estudio se ve el mismo movimiento. Los once que no llegaron a 100 tienen todos su ventana cerrada en 2015 o antes; ninguno tiene una temporada del tramo posterior a ese año. Ordenados por el punto medio de su ventana, siete de los veinte que jugaron en los 2000 quedaron por debajo del promedio de su liga, contra uno de diecisiete en los 2010 y ninguno en los 2020.
Los turnos donde más hay en juego
El segundo ranking cambia la pregunta. Ya no es cuánto produjo, sino cuánto produjo en los turnos tensos de esas mismas temporadas.
Para eso hace falta separar los turnos tensos de los rutinarios, y el instrumento existe: el leverage index, que mide cuánta probabilidad de victoria pone en juego un momento comparada con la de un momento promedio. Un LI de 1 es un turno cualquiera; bases llenas con dos outs en el cierre del noveno, abajo por una carrera, ronda un LI de 10, es decir, diez veces más tenso que un turno promedio.
El corte usado aquí es LI de 1.5 o más, el mismo con que Baseball-Reference separa las situaciones de alta tensión de las medias y las bajas en sus divisiones por situación. Sobre los 11 millones de apariciones al plato de las Grandes Ligas entre 1956 y 2025, ese corte recoge el 20.7%: una de cada cinco.
Hay una comprobación que hacer antes de mirar nombres. En esas apariciones de LI 1.5 o más entra el cerrador, se busca la ventaja de platoon y se regala el boleto intencional; lo lógico sería que ahí se bateara peor que en el resto. No pasa. En setenta temporadas, las Mayores completas batearon .327 de wOBA en esas apariciones y .325 en las demás. Dos milésimas.
Y de eso depende que la comparación signifique algo. Si los momentos tensos fueran más difíciles para todos, un jugador que batea .350 en ellos y .350 en el resto habría rendido más en los primeros, y la columna que lo compara consigo mismo estaría diciendo lo contrario de lo que pasó. Como no lo son, esa columna se lee tal cual.
La tabla que sigue mira exactamente las mismas siete temporadas de cada jugador que la de productividad, y dentro de ellas se queda solo con las apariciones de LI 1.5 o más. Los mismos 60 peloteros, el mismo tramo de carrera, la misma vara: lo único que cambia es que se descarta el 80% de las apariciones y se conserva el quinto más tenso. Las muestras salen parejas, entre 697 y 1,016 apariciones, con mediana de 872.
Aquí la métrica es el wOBA y no el wRC+, porque el wRC+ se calcula sobre la temporada completa contra la liga completa y no se puede recortar a un puñado de apariciones. Para que igual se lea entre épocas, la tabla lleva la distancia contra lo que bateó la liga en esos mismos turnos tensos.
Tabla 3. Los 20 dominicanos con más producción en alto leverage
| # | Jugador | Apariciones con LI 1.5+ | wOBA | Sobre la liga | Vs. resto del pico |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Albert Pujols | 983 | .468 | +.133 | +5.1% |
| 2 | Manny Ramírez | 881 | .457 | +.118 | +2.6% |
| 3 | José Bautista | 819 | .427 | +.107 | +9.0% |
| 4 | Alex Rodríguez | 997 | .422 | +.084 | −4.2% |
| 5 | David Ortiz | 964 | .419 | +.090 | −1.8% |
| 6 | Aramis Ramírez | 960 | .412 | +.080 | +7.0% |
| 7 | Vladimir Guerrero | 950 | .410 | +.072 | −2.2% |
| 8 | Carlos Peña | 925 | .402 | +.070 | +11.2% |
| 9 | Sammy Sosa | 958 | .394 | +.055 | −8.4% |
| 10 | Pedro Guerrero | 881 | .394 | +.068 | −0.5% |
| 11 | Nelson Cruz | 938 | .391 | +.071 | +0.2% |
| 12 | César Cedeño | 936 | .389 | +.063 | +2.0% |
| 13 | Julio César Franco | 933 | .389 | +.057 | +2.4% |
| 14 | Moisés Alou | 961 | .388 | +.050 | −6.0% |
| 15 | Juan Soto | 936 | .385 | +.067 | −5.2% |
| 16 | Carlos Santana | 963 | .384 | +.064 | +7.1% |
| 17 | Miguel Tejada | 1,016 | .384 | +.049 | +6.7% |
| 18 | Robinson Canó | 955 | .382 | +.060 | −0.4% |
| 19 | Edwin Encarnación | 855 | .382 | +.063 | −1.4% |
| 20 | Rico Carty | 805 | .381 | +.055 | −5.1% |
Albert Pujols encabeza también aquí, y no por poco: .468 de wOBA en 983 apariciones de alto leverage, 133 puntos por encima de lo que bateó la liga en esas situaciones. Manny Ramírez lo sigue con .457, y los dos quedan primero y segundo en las dos tablas.
El tercero sí cambia. José Bautista sube seis puestos, del noveno en producción al tercero aquí, con .427 en 819 apariciones. Detrás vienen Alex Rodríguez con .422 sobre 997 apariciones, la segunda muestra más grande de la tabla, y David Ortiz con .419.
En carreras y no en promedio, el orden es otro. Pujols acumuló +146.7 de RE24 en esos turnos, Manny Ramírez +129.2 y David Ortiz +101.0. Quince de los 60 acumularon menos carreras de las que habría dejado un bateador promedio en esas mismas apariciones.
La cola vuelve a estar poblada por el mismo tipo de pelotero que en el ranking de productividad. Cierra Alfredo Griffin con .270, y antes Neifi Pérez con .272 y Erick Aybar con .297. Los tres son campocortos.
Los que cambian de lugar
Con las dos tablas midiendo el mismo tramo y el mismo grupo, la pregunta que las une se puede hacer directamente: de los que produjeron en su mejor época, ¿quiénes produjeron también en los turnos donde más había en juego de esa misma época?
La respuesta corta es que casi todos. Ocho de los diez primeros en producción están también entre los diez primeros en alto leverage. Pujols y Manny Ramírez repiten primero y segundo; Vladimir Guerrero queda séptimo en las dos. El parecido no es casualidad: quien batea bien batea bien en todas las situaciones.
Falta buscar al que rompa el molde: alguien que batee poco en su pico y sin embargo produzca por encima de la liga cuando el juego se aprieta. De los once que no llegaron a 100 de wRC+, uno solo lo hizo. Ronnie Belliard, con un wRC+ de 99.4, bateó .352 en sus 836 apariciones tensas: un 3.9% por encima de lo que bateó la liga en esas situaciones y un 4.5% por encima de lo que él mismo bateó en el resto de su pico. Aun así, en carreras quedó corto: −7.8 de RE24 en los siete años, contra los −5.1 que habría dejado un bateador promedio en esas mismas 836 apariciones. En los momentos tensos casi siempre hay corredores en base y el out cuesta más de lo que el hit aporta, así que hasta el promedio cierra en rojo. El wOBA le da el mismo valor a un batazo caiga cuando caiga; el RE24 cuenta lo que ese batazo cambió en la situación, y por eso las dos medidas pueden discrepar.
Los dos que entran al top diez de alto leverage sin estar en el de productividad son Aramis Ramírez, que sube del decimonoveno al sexto, y Carlos Peña, del vigésimo sexto al octavo. Peña bateó .402 en sus 925 apariciones tensas contra .361 en el resto de esas mismas temporadas, un 11.2% más; Aramis subió un 7.0%. José Bautista hace el salto más grande dentro del top diez: noveno en producción, tercero aquí, bateando un 9.0% más en las apariciones de alto leverage que en el resto de su pico.
En la dirección contraria, Juan Soto bateó un 5.2% menos en las apariciones tensas que en el resto de su pico y cae del quinto puesto al decimoquinto; Edwin Encarnación, un 1.4% menos, y baja del decimotercero al decimonoveno. Las caídas más pronunciadas de la lista entera son las de Neifi Pérez, con −11.1%, y Alfredo Griffin, con −10.5%. Y entre los de arriba, Sammy Sosa es quien más se separa de sí mismo: .394 en las apariciones tensas contra .430 en el resto de su pico, un 8.4% menos.
Antes de sacar conclusiones de esos nombres, la columna que compara a cada quien con el resto de su pico pone las cosas en escala, porque casi no se mueve. De los 60, veinticinco batearon mejor en las apariciones tensas que en el resto y treinta y cinco batearon peor. Los extremos del grupo entero son un +11.2% de Carlos Peña y un −11.1% de Neifi Pérez, y el promedio queda tres décimas de punto porcentual por debajo de cero.
Lo que las tablas anotan es un hecho consumado: cuántos chances tuvo cada quien en los momentos de más tensión y qué hizo con ellos. Eso ocurrió y quedó en el registro, igual que queda un promedio de bateo. Nada más que eso, y nada menos.
Lo que estas tablas no dicen
Hay que decirlo sin rodeos, porque la tentación de leerlo al revés es fuerte: que un pelotero aparezca arriba en la tabla de alto leverage no lo convierte en un bateador clutch, y este artículo no sostiene que exista tal cosa.
La diferencia está en la escala. Un turno clutch existe: alguien conecta el batazo que decide un juego, y eso queda. Una temporada en que un bateador produjo más en los momentos tensos que en el resto también existe, y varias seguidas también pueden darse; de los 60 de estas tablas, veinticinco produjeron más en alto leverage a lo largo de su pico entero. Lo que no se ha podido establecer nunca es lo otro: que exista una habilidad, sostenida a lo largo de una carrera, que haga a un pelotero mejor bateador porque haya más en juego.
Ayuda compararlo con una habilidad que sí existe. La velocidad lo es: el que robó cuarenta bases este año estará arriba en la lista el año próximo, y por eso un equipo puede salir a buscar un corredor sabiendo lo que compra. Ese corredor, además, es igual de rápido en el noveno con el juego empatado que en la segunda entrada de una paliza: la tensión no lo acelera ni lo frena. Lo que supone el bateador clutch es otra cosa —una cualidad que solo asoma cuando hay algo en juego— y es la que nunca ha aparecido en los datos.
No es una postura de este blog: es lo que viene encontrando la investigación desde 1977. El primer estudio que lo midió en serio comparó el rendimiento situacional de los bateadores de una temporada a la siguiente y halló correlaciones de 0.038 y 0.055 en las dos ligas —o sea, ninguna—, y concluyó que alrededor del 80% de las diferencias entre jugadores venían de cuánto batearon y no de cuándo. Cuarenta años después, Pete Palmer y Rob Mains rehicieron la cuenta sobre 8,963 bateadores con 500 o más apariciones desde la Segunda Guerra Mundial y salió lo mismo: 120 peloteros terminaron algún año entre los bateadores más oportunos de las Mayores y otro año entre los menos oportunos. Los mismos hombres en los dos extremos.
Jeff Sullivan probó algo más exigente todavía: si la primera mitad de una temporada anticipa la segunda del mismo año, con el mismo pelotero, el mismo equipo y la misma alineación. Tampoco. Ni de un año al otro, ni dentro del mismo año. En el artículo sobre leverage index queda dicho lo mismo: el rendimiento en alto leverage de una temporada predice el de la siguiente con un R² de 0.0009.
Los casos sueltos lo hacen ver. Bryce Harper encabezó las Mayores en producción de alto leverage en 2023 y al año siguiente, con un wRC+ general de 149, produjo un wRC+ de 4 en esas situaciones. Y pasa con equipos enteros: los Cardenales de 2013 batearon .330 con corredores en posición de anotar, la marca más alta de la historia; en 2014, con lo esencial del mismo lineup, .229.
Y no hace falta salir de estas tablas. Si en lugar de sumar las siete temporadas se miran una por una, los diez primeros del ranking de alto leverage tienen todos un año por encima de su propio bateo y otro por debajo. Palmer y Mains encontraron a David Ortiz entre los más oportunos de las Mayores en 2005 y entre los menos oportunos en 2011, las dos en temporada regular. Con la definición usada aquí, 2005 también aparece como su mejor año, con un 20.5% por encima de su propio bateo, mientras que el peor es 2013, con un 14.1% por debajo.
Tabla 4. El vaivén de los diez primeros, temporada por temporada
| # | Jugador | Su mejor temporada | Su peor temporada | Distancia entre las dos | Las siete juntas |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Albert Pujols | +25.5% (2006) | −14.5% (2005) | 40.0 | +5.1% |
| 2 | Manny Ramírez | +18.4% (2008) | −14.4% (2003) | 32.7 | +2.6% |
| 3 | José Bautista | +20.1% (2013) | −9.5% (2010) | 29.7 | +9.0% |
| 4 | Alex Rodríguez | +4.3% (2001) | −15.3% (2005) | 19.6 | −4.2% |
| 5 | David Ortiz | +20.5% (2005) | −14.1% (2013) | 34.6 | −1.8% |
| 6 | Aramis Ramírez | +24.8% (2007) | −5.4% (2006) | 30.2 | +7.0% |
| 7 | Vladimir Guerrero | +16.7% (2007) | −16.3% (1998) | 33.0 | −2.2% |
| 8 | Carlos Peña | +28.2% (2008) | −1.0% (2004) | 29.2 | +11.2% |
| 9 | Sammy Sosa | +16.1% (2000) | −22.2% (1994) | 38.3 | −8.4% |
| 10 | Pedro Guerrero | +29.2% (1988) | −20.5% (1983) | 49.7 | −0.5% |
La última columna es la de las tablas anteriores y casi no se mueve: ninguno de los diez se aparta de sí mismo más de un 11%. Las dos del medio son los mismos peloteros, el mismo tramo y la misma cuenta, año por año, y se van hasta +29.2% y −22.2%. Pujols bateó .384 en sus 121 apariciones tensas de 2005 y .540 en las 139 de 2006, con un invierno de por medio. Leído año por año, cada uno de estos diez parece Dr. Jekyll y Mr. Hyde: una temporada no hay con qué lanzarle cuando el juego se aprieta y la siguiente es un manso corderito. Pero no son dos hombres, son dos muestras. Una temporada deja unas 135 apariciones tensas, y con esa cantidad manda el azar.
Los números de estas tablas apuntan en la misma dirección que los estudios mencionados. La columna que compara a cada quien con el resto de su pico se mueve poco: nadie del grupo se separa de sí mismo más de un 11.2% hacia arriba ni un 11.1% hacia abajo, y el promedio queda tres décimas de punto porcentual por debajo de cero.
Y el grupo lo confirma por el otro extremo. Los treinta y un bateadores que llegaron a 120 de wRC+ en su pico produjeron por encima de la liga en las apariciones tensas sin una sola excepción: treinta y uno de treinta y uno. El que batea, batea en todas las situaciones. Lo que mejor anticipa cómo va a producir alguien cuando hay mucho en juego no es lo que haya hecho antes en esos momentos, sino lo bien que batea en general.
Fuentes
- "Leverage Index (LI)", FanGraphs Library. Enlace
- "Leverage Index", MLB.com Glossary. Enlace
- "wOBA", FanGraphs Library. Enlace
- "The Beginner's Guide to Deriving wOBA", FanGraphs Library. Enlace
- "RE24", FanGraphs Library. Enlace
- Dick Cramer, "Do Clutch Hitters Exist?", Baseball Research Journal, SABR, 1977. Enlace
- Michael Baumann, "How to Argue About Clutchness", FanGraphs, agosto de 2024. Enlace
- Rob Mains y Pete Palmer, "Prospectus Feature: A Revised Look at Clutch Hitting, Part 2", Baseball Prospectus, marzo de 2018. Enlace
- Jeff Sullivan, "The Most Important Thing About Clutch", FanGraphs, agosto de 2018. Enlace
- Matt Snyder, "Cardinals' woes proof that hitting with RISP isn't a skill", CBS Sports, mayo de 2014. Enlace
- "wRC and wRC+", FanGraphs Library. Enlace
- "Weighted Runs Created Plus (wRC+)", MLB.com Glossary. Enlace
- Totales de WAR por jugador y temporada, Baseball Reference.
- "JAWS and the Hall of Fame", Baseball Reference. Enlace
- "Win Probability Added", Baseball Reference (convención del corte de alto leverage). Enlace
- Totales de bateo y wRC+ por jugador y temporada, MLB.
- Matrices de expectativa de carreras, leverage index y coeficientes de wOBA por temporada, generados en SaberTables (sabertables.com) con datos de Retrosheet.
Notas
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wRC+ es una métrica que se expresa sin posiciones decimales, ahora bien, para evitar el hecho de que tendria mas jugadores empatados si eliminaba los decimales y redondeaba a cifras enteras, opté por usar una posicion decimal.
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